La pregunta es antigua: Turing propuso en 1950 juzgar a la máquina por su conducta, y Searle respondió en 1980 con la Habitación China, que muestra que se puede dar la respuesta correcta sin entender nada.
Hoy hay dos grandes posturas. Unos, como Tegmark o Bostrom, creen que una inteligencia general artificial es posible y hay que prepararse. Otros, como Larson, Mitchell o Gosálvez, sostienen que lo que tenemos es una simulación muy lograda: Gosálvez propone incluso dejar de llamarla «inteligencia» y hablar de SPI, Simulador de Procesos Inteligentes.
Lo práctico: usa la IA como una herramienta potentísima, pero no le delegues el juicio.