Buena parte de lo que se vende como «inteligencia artificial» es humo comercial que sirve para justificar el uso de datos ajenos, la vigilancia laboral y la devaluación del trabajo humano.
Ideas clave
- Los modelos de lenguaje son «loros estocásticos»: generan texto plausible sin comprenderlo.
- El catastrofismo y el utopismo sobre la IA benefician a las mismas empresas.
- Ofrece preguntas para detectar el humo en el trabajo, la sanidad, la justicia o el arte.
Emily M. Bender es lingüista computacional y es coautora del famoso artículo de los «loros estocásticos»; Alex Hanna es socióloga y trabajó en el equipo de ética de IA de Google. Juntas firman el libro más combativo de esta web.
Su idea de fondo coincide con la de Gosálvez: lo que llamamos inteligencia es, sobre todo, una simulación del lenguaje. Pero ellas ponen el foco en quién gana con el engaño. Es una excelente vacuna contra el bombo; como contrapeso, conviene leer también a autores que reconocen lo que la IA sí hace bien.
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