Imagina a alguien encerrado en una habitación con un manual de instrucciones. Por una ranura le pasan preguntas escritas en chino; él, sin saber chino, busca en el manual qué símbolos devolver y los pasa de vuelta. Desde fuera, parece que en la habitación hay alguien que habla chino.
Searle lo usó para responder al test de Turing: un sistema puede comportarse como si entendiera sin entender nada. Es el argumento más citado cuando se discute si ChatGPT «piensa».